Acá estamos las dos juntas en nuestro patio, reconociendo nuestros olores, ya que debo confesarles que yo tenía mis reservas respecto de ella ...
Esa pequeña intrusa no querría quitarme mi lugar? No querría quitarme a mi mamá? Porque ya se había apoderado de mis juguetes y andaba mojando el piso por todas partes ...
Un par de días después, dejé de lado mis temores porque me di cuenta que tenía una nueva compañera de juegos, que no me quedaba sola cuando mamá se iba a trabajar y que no me iba a quitar nada, ya que nos cuidan a las dos por igual.
Eso si: mi mamá debe vigilar que la aspiradora no se coma mi comida al terminar con la suya!
Desde ese día somos amigas y la dejo que se suba a caballito sobre mi espalda, le presto mis juguetes y la dejo entrar en mi super-cucha-gigante. Porque ahora tengo una hermanita!
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